Cuando vives en una ciudad que no es la tuya las pequeñas cosas se convierten en un reto, si además es fuera de tu país y no hablas el idioma entonces las cosas se vuelven aún más interesantes.
Hay que hacerle frente a una serie de cosas, salir de tu zona de confort y VIVIR por ejemplo:
El clima: Cuando cambiamos de ciudad tenemos que re-aprender a vestirnos ya sea por frío, calor, lluvia o practicidad pero no siempre podemos vestirnos igual que antes.
La comida: Tenemos que comer diferente, probar otros platillos y hasta aprender a comprar, pues esperamos encontrar las mismas marcas y no siempre hay.
La arquitectura: Esto es en verdad una de las maravillas de vivir en una ciudad que no es la tuya, poder apreciar edificios exóticos o clásicos, vanguardistas o sobrios. Si además puedes hacerlo caminando, el placer se multiplica.
La gente: vivir en una ciudad que no es la tuya te abre infinitas posibilidades a conocer nuevas personas, enriquecerte con este tipo de experiencias y aprender.
El idioma: hables o no el idioma local siempre hay palabras distintas a las que no siempre estás acostumbrada y la diversión o los aprietos en los que esto te puede meter serán historias dignas de contar a tus nietos.
Atrévete a vivir en una ciudad que no es la tuya y mientras escoges ese rinconcito del planeta que será el ideal para cumplir tus sueños, no te pierdas Mujeres en New York.