Entre sus beneficios, se destacan:
Para gozar de sus propiedades terapéuticas, podemos asistir a spas o centros de relax que ofrecen diferentes formas de contacto con el agua, aprovechándolas para el cuidado personal:
Duchas
- A presión: para la relajación muscular y el alivio de contracturas.
- De goteo o lluvia: para obtener efectos sedantes y relajantes.
- Escocesa de contraste: para conseguir resultados estimulantes.
Baños
Dependiendo de la afección a tratar, se valen de la temperatura del agua que puede ser estática (fría - caliente) o variante (ascendente - de contraste). También existen baños de vapor, indicados en problemas respiratorios.
Chorros
El hidromasaje direcciona flujos de agua hacia determinadas zonas del cuerpo que, según la potencia y temperatura, se diferencian en chorros:
- De presión: para contracturas o para estimular la circulación.
- Sin presión con contraste térmico: para calmar el dolor o contracturas musculares.
- Sub-acuáticos: para relajar, aliviar contracturas o activar la circulación sanguínea.
Envolturas
Consiste en cubrir al paciente con tejidos tratados en agua. Hay distintos tipos de envolturas:
Las variantes y combinaciones de hidroterapias son innumerables, pero las principales virtudes del agua los podemos obtener en nuestras propias duchas y bañeras. Incluso es posible complementar un buen baño con sales, espumas y un ambiente propicio, de la mano de perfumes y velas. Porque nunca está de más mimarse a una misma. Vivir en armonía es posible y depende de uno mismo.